viernes, 16 de junio de 2017

Tabla belleza petrarquista

Después de haber visto y analizado algunos poemas que reflejaban el amor petrarquista, hemos realizado una tabla sobre la belleza petrarquista. Y estas son las conclusiones que hemos obtenido:




Una foto... Un recuerdo...

En muchas ocasiones, cuando vemos una foto, nos recuerda una época, una edad, a una persona... Las fotos nos hacen recordar aquellas cosas que queremos volver a recordar o aquellas que quisimos olvidar. Pues si... una foto puede hacerte recordar lo olvidado. Supongo que ese será la magia de la fotografía...
En clase hemos tenido que seleccionar una fotografía que tuviésemos y ponerle un pie de foto. Yo he seleccionado una en la que salgo de pequeña enviando una carta por correo, y he decidido llamarla: Cartas sin respuesta. Este nombre se debe a que esta carta nunca fue respondida.
Cartas sin respuesta

Haiku

"¿Qué es un haiku?" Creo que mucho de vosotros os habréis formulado esa pregunta al ver esta nueva entrada. Pues sí, un haiku. Un haiku es un poema de origen japonés con 17 sílabas. En clase hemos tenido que realizar una tarea, en la cual, debíamos escribir un haiku. Mi haiku era: "El cantar de los pájaros en primavera". Realmente este no es un haiku, ya a que no tiene 17 sílabas.
Espero que hayáis aprendido algo nuevo hoy.

miércoles, 14 de junio de 2017

Poemas de amor con otra perspectiva

En clase hemos estado trabajando sobre diferentes autores, y entre ellos, se encontraba Garcilaso. Hemos tenido que escoger entre dos de sus poemas y modificarlos. Los poemas de Garcilaso hablan sobre un amor no correspondido, un amor imposible y sobre la muerte de su amada. Nosotros hemos tenido que modificarlos, para que de esta manera, tengan un enfoque positivo; es decir, con este enfoque el objetivo era conseguir que los poemas de amor no fuesen tan negativos y que no tuviesen tantos mitos del amor romántico. Y este ha sido el resultado de mi trabajo, aquí os dejo el enlace:
Poemas



 
 
 


Canciones de amor

En la entrada anterior, hablé sobre los mitos del amor romántico y lo que esto suponía en una relación o cómo podía perjudicar a una persona. Hoy, vengo hablaros sobre las canciones cuyas letras contienen (muchas veces de manera indirecta) estos mitos, de los cuales, hablamos con anterioridad. Aquí os dejo una presentación. Espero que os guste.






domingo, 11 de junio de 2017

Los mitos románticos

A lo largo de la historia, ha habido siempre unos mitos románticos, que muchas veces, son transmitidos a través de los libros y las películas. Estos mitos nos convencen y nos hacen creer cuál es el verdadero significado del amor y cómo deberíamos vivirlo y sentirlo; pero la mayoría de veces, estos mitos nos perjudican, ya sea a nivel de pareja o a nosotros/as mismos. Por ello, en clase, hemos realizado un trabajo sobre los mitos románticos y cómo nos perjudican. Espero que les guste.


A medida que vamos creciendo vamos aprendiendo en las películas que vemos, en los libros que leemos, en la conducta que vemos en los adultos que nos rodean… una serie de valores y creencias que, en ocasiones, son perjudiciales para nosotros mismos. En el amor podemos encontrar creencias y mitos, los cuales, nos hacen ver que son algo maravilloso y que sin ellos lo que sientes no es amor. Pero, por el contrario, esto no es así. Hay muchos mitos en el amor romántico que no son  verdad y que pueden afectar a una pareja en su relación. Podemos encontrar el mito de la media naranja, el mito de la exclusividad, el mito de los celos, etc. Pero, desde mi punto de vista, los más perjudiciales para una pareja son: el mito del emparejamiento, el mito de los celos, el mito del matrimonio y el mito de la abnegación o exceso de empatía.
El mito del emparejamiento nos habla sobre una pareja perfecta compuesta por un hombre y una mujer. Sí, así es, este mito nos dice que el amor solo es heterosexual. Este mito nos cuenta que el amor homosexual no existe. ¿Por qué la pareja perfecta debe ser entre un hombre y una mujer? Da igual que sea hombre y mujer, hombre y hombre o mujer y mujer, mientras haya amor y él uno se respete al otro, el sexo de la persona no importa. Este mito fue inculcado por la religión cristiana. Es un mito que hoy en día es aceptado por la sociedad, y que mucha gente aún se empeña en seguir creyendo y defendiéndolo sin motivo aparente. Es un mito que perjudica seriamente a aquellas personas que se sienten atraídas por personas de su mismo sexo. Simplemente por amar a personas de su mismo sexo, pueden ser excluidos, insultados, no respetados...  Dará lo mismo a quien ames, lo importante es que tú te sientas feliz con esa persona.
Otro de los mitos que pueden afectar gravemente en una pareja es el mito de los celos. En este mito, normalmente, solo un componente de la pareja es el perjudicado. Es un mito que justifica el comportamiento egoísta, injusto, represivo y violento de un componente de la pareja a otro. He escuchado en innumerable ocasiones que si no sientes celos en realidad es que no quieres a esa persona. ¿Por qué debo sentir celos para querer a alguien? No debo sentir celos de nadie del entorno de mi pareja si confio en ella. Los celos solo hacen que la otra persona disminuya sus relaciones de amistad y que cada vez tú seas más el sol de su vida. Mientras la persona que tiene los celos puede tener amigos y amigas y hace su vida normal, la otra persona perjudicada por la persona que siente celos solo tiene a su pareja. Digamos que se convierte en un planeta que gira alrededor de su sol y que necesita su luz para vivir, o eso es lo que este tipo de personas piensan y las que sienten celos le hacen creer.
El mito de la abnegación o la empatía es un mito, el cual, es muy frecuente sobre todo en los adolescentes. Este mito nos cuenta que la mujer debe vivir para el hombre, así justificando su mal comportamiento y satisfasciéndole. Es un mito que ya, a día de hoy, se ha quedado muy anticuado. Las mujeres no dependemos de nadie y no tenemos por qué aguantar a una persona que nos trate mal y nos haga sentirnos como si no fuésemos nada. Este mito se suele aplicar en personas con baja autoestima, que al fin y al cabo, son las personas más manipulables.
Por último, el mito del matrimonio. Este es un mito, que junto al mito del emparejamiento, inculcó en la sociedad la religión cristiana. Este mito defiende que una pareja no puede llegar a ser feliz ni a quererse tanto si no se casan. Esto es falso. Tú puedes querer mucho a una persona y ser muy feliz con ella sin tener la  necesidad de casarte. Este mito, en el año en el que vivimos, ya ha caído un poco en el olvido, ya a que cada vez hay menos parejas que se casan.
En conclusión, no debemos creer todas aquellas conductas que vemos como “normales” si vemos que nos pueden perjudicar en una relación de manera negativa.      


Canon de belleza actual

Durante dos semanas hemos llevado acabo un trabajo, en el cual, hemos tenido que hacer una en cuenta de cuál era el canon de belleza en la actualidad entre los adolescentes. Después de haber recogido la suficiente información, he sacado en conclusión lo siguiente:


Muchas veces, solemos decir que el físico de una persona no importa, lo cual, muy pocas veces suele ser verdad. Solemos guiarnos, al principio,  por el aspecto físico de la persona con la que queramos mantener una relación. El aspecto físico, aunque no lo creamos, nos importa; también es verdad que aunque una persona sea muy guapa/o, si su personalidad no nos agrada, la mayoría de personas no tendría una relación con esta persona. Somos una sociedad superficial que suele juzgar por el físico de una persona y se deja guiar por él. Desde que el ser humano está en Tierra, ha tenido unos Cánones de belleza, ya fuese para que la especie no se extinguiese, (como ocurría en la Prehistoria), o simplemente por el hecho de querer tener una relación con alguien de su agrado tanto físico como sentimentalmente. Esto podemos empezar a verlo más claro en la época del Renacimiento, donde la sociedad se vuelve muy superficial y donde el físico es lo más importante.
Hoy en día, también tenemos un Canón de belleza, es decir, también tenemos ese prototipo hombre perfecto. Nuestro hombre perfecto sería: moreno, delgado pero fuerte, sin barba, más alto que nosotras, que vistiera con ropa adecuada al momento, sin gafas y  con ojos verdes. Este sería nuestro prototipo de hombre perfecto, un prototipo que estamos hartos de ver en las películas, donde el amor es perfecto entre ese hombre ideal y esa mujer que suele depender del hombre. Pues sí, muchas veces nuestro prototipo de hombre perfecto es de una manera u otra debido a lo que vemos en las películas, en lo que leemos en los libros, en lo que vemos en los anuncios de televisión… Por eso, más o menos la mayoría de chicas, tenemos el mismo prototipo de hombre ideal. Pero el Canón de belleza no solo se basa en el físico, aunque en mayor medida sí. También se refiere a la personalidad. El chico perfecto debe ser extrovertido, sensible, ordenado, higiénico, responsable, activo deportivamente y estudioso; todas esas cualidades que es muy poco probable que tenga un hombre al cien por cien. Nos gustan que se comporten como “hombres”, es decir, que se comporten como la sociedad dice que debe comportarse un hombre según los estereotipos; pero que también sea sensible, que no sea tan duro como parece ser. ¿Por qué nos gusta tanto que un hombre sea sensible? Nos gusta tanto debido a que nos gusta ver y saber que esa persona, de la cual, estamos enamorados locamente, cambiará por nosotras y que dejará su armadura para convertirse en una persona a la que nos gustaría proteger.
También nos gustan los chicos extrovertidos, ya  nos gusta que los chicos den el primer paso siempre. ¿Por qué? ¿No podemos dar nosotras el primer paso? Es algo realmente estúpido que está inculcado en la sociedad desde hace mucho tiempo, una chica puede acercarse perfectamente a un chico sin ningún problema.
Muchas veces pensamos que nuestro prototipo de hombre perfecto se basa en nuestros gustos, pero nos equivocamos. La mayoría de veces se basa en los estereotipos que podemos encontrar en la sociedad y en lo que vemos en las películas o leemos en los libros.